lunes, 27 de mayo de 2013

Ricardo, me hiciste reflexionar...

Pues sí, de una manera u otra, somos renuentes al cambio. Desde la posición de los muebles en tu casa hasta aquellos que trascenderán en tu vida espiritual.
Las TICs no han sido la excepción. Soy una maestra de Literatura que ama el olor de los libros y la presión del lápiz sobre la hoja de papel, lo admito.Mi trabajo es con adolescentes y jóvenes. La mejor manera de llegar a ellos es utilizando el mismo código y canal de comunicación y estas son, por hoy, las TICs.
El amor a mi trabajo y a mis alumnos me hizo buscar, conocer e ir aprendiendo, poco a poco, qué es esto. Confieso que con miedo, me lancé al agua y he aprendido bastantes formas de nadar.
Se puede hacer maravillas combinando papel y pantalla, lápiz y teclas ¡Vaya que sí!
El problema es que, para seguir adelante, debemos ir cambiando juntos, institución, docentes y alumnado. Las instituciones tienden, en reiteradas ocasiones, a nombrarse integrales en el papel; pero, en el momento de meterse de lleno, de invertir, olvidan sus retos.
Creo que, poco a poco, estamos entrando a este nuevo modo de aprender. Aún temblando por los errores que se puedan cometer, pero intentándolo de todos modos. hasta el momento, el único error hubiese sido, no intentarlo.

La foto fue tomada durante un juego ortográfico, combinas esta diversión y una variedad de ejercicios, videos, reflexiones y otras técnicas en la plataforma virtual.

2 comentarios:

  1. Me parece que la enseñanza puede ser gratificante cuando la veamos como un juego. Adelante con estas estrategias innovadoras.

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  2. Gracias! Considero que la diversión y el aprendizaje no son antagonistas

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